martes, 1 de noviembre de 2016

La Historia de la materia fecal negra – Mario Liand



Esto sucedió en el Sanatorio Garat de la ciudad de Concordia, Entre Ríos, Argentina el domingo 27 de octubre alrededor de las 17 Hs.
Según este Sr el jueves 24 de octubre se presentó a la guardia de un centro asistencial porque padecía un dolor abdominal y en el ano. Le explica a la doctora de la guardia que padecía desde hacía varios días un dolor en el interior de la barriga pero a la altura del ano, y también que su defecación era de color negro y levantaba fiebre que le provocaba un malestar en todo el cuerpo para lo que tomaba un antifebril muy conocido. La Dra consulta con otros profesionales y deciden hacerle un análisis bioquímico. Con ese análisis creen que el Sr Honralo puede tener alguna forma de sangrado interno debido a alguno de los medicamentos que estaba tomando para diabetes, presión alta, y medicamentos para el corazón. Entre los profesionales deciden internarlo en Terapia Intensiva porque dicen que es grave su situación.
El Sr Honralo había defecado antes de salir de su casa y al ver que su materia fecal era de color muy negro decide remover con una madera el interior del inodoro para ver si se notaba algún color rojizo o algo así para saber si había sangre. Sacudió varias veces la varilla de madera en el inodoro y solo logro teñir de negro gran parte del su inodoro a tal punto que tuvo que tomar  un cepillo para remover ese color de las paredes del mencionado inodoro.
Así que lo ubicaron en Terapia Intensiva con suero (solución fisiológica) e inmediatamente ordenaron un estudio con una sonda por la tráquea para investigar esa parte y hasta el estómago y el primer informe decía que tenía una ulcera sangrante y dijeron que le habían inyectado por esa sonda un medicamento para parar el sangrado.
La cuestión que el Sr Honralo se había presentado a la guardia porque tenía un dolor abdominal y a la altura del ano y le habían hecho un estudio por la boca con sonda. El pobre Sr Honralo no entendía nada y le hablada a la Dra. que tenía un dolor en el culo y que no entendía porque le habían realizado una endoscopia por la boca.
Deciden transfundirle 2 envases de sangre por vena porque decían que había perdido mucha sangre. Mientras tanto no podía ingerir ningún alimento por unas 24 horas. Lo internaron el Jueves a la noche y recién pudo ingerir alimentos el viernes a la noche (puré de papa y zapallo, 3 galletitas saladas y una compota de manzana). El sábado al mediodía le dieron la misma ración solo que había una galletita menos). Un familiar le alcanzó por la noche Un paquete de galletitas saladas, una botella de agua mineral y 2 atorada. El desayuno y la merienda era una taza de té con leche y 4 galletitas saladas. El sábado a la noche el menú era una porción de pollo al horno sin piel con puré de papa y zapallo y una porción de compota de manzana y durazno. El domingo a mediodía el mismo menú del día anterior.
El Sr Honralo tenia además un problema en el año desde hacía muchos años. Después de cada deposición necesitaba un bidé para lavarse el ano porque si no le quedaba materia fecal que le ensuciaba todo el ano y al moverse o caminar se le paspaba o sentía algunos ardores molestos. O sea, si usaba papel higiénico para limpiarse el ano le sucedía que el componente químico blanqueador le irritaba la piel y realmente, según contó el mismo, Olía a caca por todos lados que circulaba. Por eso necesitaba siempre higienizarse con agua del bidé.
Alrededor de las 13 horas la Dra. había ordenado la transfusión de dos envases más de sangre porque no podían subir los hematocritos.
Toda la explicación hasta ahora servirá para entender lo que le sucedió al desgraciado Sr Honralo el día domingo después del almuerzo.
Este hombre había preguntado a una de las enfermeras si había bidé en esa Terapia Intensiva y le contaron que no había porque para eso estaban las  famosas “Chatas” que son especie de escupidera baja y más ancha y con una punta chata, de tal manera que se puede colocar debajo de la cola en la cama para que defeque en posición sentado y un poco inclinado hacia atrás. El Sr Honralo se las vio venir de una forma muy fea.
Ya desde la mañana de ese domingo había sentido leves ganas de defecar pero sentía un poco de vergüenza y miedo todo mezclado. Sabía que su materia fecal era negra y que era olorosa (muy diría).
Después de almorzar trato de contener un poco las ganas y no encontraba la forma de poder ir a un baño, porque tenía el suero colocado en un brazo y 5 parches en el pecho conectados a un aparato que mide los pulsos, presión, oxígeno y demás cosas y otro broche en un dedo de la otra mano que no sabe explicar que media, pero también estaba ligado a otro aparato. No podía hacerse la idea de ir a un baño con todos esos cables y mangueras. Y tampoco sin ellos. Nadie le iba a desconectar todo eso para que vaya a un baño y encima, como si todo eso fuera poco, no había un puto baño con bidé. ¡Por Favor!
Para las 5 de la tarde no aguanto más y pidió a una enfermera que le alcanzará una “Chata”. Se la colocaron debajo de la cola y el Sr Honralo largó todo lo que tenía adentro de los intestinos desde el jueves a la tarde. ¡Por Dios! Este Sr muy pronto empezó a sentir el olor asqueroso de su materia fecal. ¡Y encima estaba más negra que nunca! Había llenado bastante la “Chata” Jugado por jugado, o perdido por perdido tomo un trozo de papel blanco de secarse las manos que le alcanzó una enfermera. Corto un trozo y se lo paso por el ano y la caca a esta altura ya era pastosa (casi aceitosa). Trato de limpiarse y solo logró ensuciarse desde el ano y un poco más arriba. Se pasó otro pedazo de papel para ver si podía limpiar lo ya sucio y empeoro la situación. Hasta 4 veces lo hizo y se tuvo que rendir.
-          “Que humillación” pensaba con ganas de llorar a los gritos).
Se le arranca un llanto de angustia tratando de disimularlo porque se sintió humillado y ultrajado en su secreto más íntimo ante la mirada intimidatoria del personal que trabajaba en esa sala de Terapia Intensiva que empezaba a llegar el olor hasta sus sensibles narices. Las enfermeras demoraron unos instantes en ir a retirar la “Chata”. El Sr Honralo prefería estar muerto antes que estar soportando esas miradas incomodas y esos nariguetasos haciendo ver que había olor feo en la sala (Trágame tierra. Esto no me puede estar pasando. ¿Cómo no va a haber un bidé en una sala de Terapia Intensiva?). Le habían explicado que a esa sala no había baños porque las personas que iban a ese lugar  no podían utilizar el sanitario.
-          ¿Entonces porque me trajeron acá si yo puedo levantarme y cargar tranquilo? Y si no hay bidé me lavo el culo en la pileta y no tengo que pasar por esta humillación, pensaba muy angustiado el pobre Sr Honralo.
Así que desistió del intento de limpiarse y con la garganta anudada le dijo a una enfermera: “Me ensucié todo”.
-          No se haga problema Sr, nosotras lo vamos a bañar ahora. – dijo una enfermera tratando de tranquilizar al Sr Honralo.
Trajeron una palangana con agua y lo lavaron todo y retiraron las sabanas. Pero la cola le había quedado sucia con caca negra. Ensuciaron el tallón y después cuando el sr Honralo se sentó en el borde de la cama para tranquilizarse un poco más, terminó de salir el resto de materia fecal que le había quedado en su culo mal lavado. Así que ensució el slip y luego la sábana blanca quedo manchada de negro y luego la ropa y la bolsa de remedios y alimentos que había apoyado sobre la cama para poder vestirse y retirarse del lugar porque la situación ya no daba para más.
Todo estaba sucio con caca negra.: la ropa de la cama, la ropa interior del Sr, la ropa que debía ponerse para retirarse de terapia, la bolsa que debía poner el tallón y la toalla utilizada para secarlo. Había caca negra hasta en el techo de la sala de terapia Intensiva. Y varios empleados con sus ojos desorbitados diciendo “No puede ser que cague tan podrido y encima caca Negra”.
Al rato cae un médico que le hace un tacto rectal y allí se dan cuenta que lo que tenía el Sr Honralo Pedazo eran 3 o 4 forúnculos (o granos llamados nacidos) en el interior del ano y eso era lo que le provocaba el dolor en la zona y el malestar general en todo el cuerpo. Así que Honralo pensó que la situación por la que se había presentado el jueves en la guardia 3 dias después (el domingo a las 17) estaba resuelta y solicito el alta a la Dra. de guardia lo que le fue concedido.
El Sr  Honralo Pedazo caminando por los pasillos del centro asistencial cuando se retiraba a su domicilio, recordó que el color negro de su caca sería tal vez a la cantidad de arándanos que había ingerido el jueves y los días anteriores en la casa de su madre.
-          “No puede ser sangre. No puede ser” – pensó al llegar a la salida todavía con fuerte olor a caca negra.
Relatado por el Sr. Honralo Pedazo a Mario Liand

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