martes, 10 de noviembre de 2020

La Tradición con mis abuelos - Mario Liand

 
¡Feliz Día de la Tradición! ¡Pa´ todos/as!
     Mis abuelos paternos eran citricultores y mis abuelos maternos eran ganaderos. Pero eran de esos citricultores, ganaderos que tenian que trabajar todo el año, una vez al año vendian lo que podian yu ese dinero les tenía que rendir todo el año. No eran adinerados, eran trabajadores y lo hacian todo el año.
 
 

 Mis Abuelos paternos.

     Vivieron cerca de Estación Yuquerí en concordia. Mi padre solía decir que otros parientes, lo habían "embrollado" con las tierras en las queran socios en Colonia Los Sauces. Se termina la sociedad y mi abuelo Juan Marcos Felipe Liand compra un campito cerca de Estación Yuquerí en "40.000 pesos fuertes" y allí se dedica a la plantación de citrus y se radica definitivamente con su familia.

     Ademas de mandarina, naranja, pomelo y algo de limón tambien sembraban maiz, sorgo, y tenían tambien una huerta con muchas variedades de verduras y hortalizas para el consumo familiar. Lo que pod´ían vender lo vendían y con eso tenían que sobrevir todo el año hasta la proxima venta de las variedades de citrus que le vendían a alguna empresa que se dedicaba a la recolección de citricos.


 Abuelos paternos: María Luisa Bötcher - Juan Marcos Felipe Liand.
 
Mis abuelos maternos.
 
     Ellos también vivieron por la zona, estaban a unos 3.000 mts de los Liand, pero estos abuelos criaban ganados y ademas él era tropero. Tropero de acienda que muchas veces llebaban a otras estancias para "pastar" porque el yuyo verde se terminaba y necesitaban que su ganado aumentara de peso. Pagaban "pastaje" por cada animal por unos meses. Otras veces llebaban ganado "arriandolos" por los caminos vecinales de algún campo o estancia para el Frigorífico. Algún dueño de animales los vendía a algún "matarife", así se llamaban los que hacian compra de ganado para sacrificarlos y vender sus carnes a las carnicerias propias o de otros propietarios. En la zona, por aquellos años, 40 y los 70 y un poco mas había 2 frigoríficos. Uno era C.A.P. Yuquerí ubicado sobre el Río Uruguay en la localidad de Benito Legeren. De hecho ese barrio siempre lo llamaban "El Frigorífico" o "Frigorífico Yuquerí.     
     Con el tiempo adopto el nombre del dueño de esas tierras, Dn Benito Legeren. 
     El otroFrigoríco se llamaba "Frigorífico La Paz" y está a unos dos kilómetros y medio de Villa Adela.
     Ciertamente "La Paz" manejaba menos animales faenados que "C.A.P. Yuquerí.
     En la casa de mis abuelos maternos se solía "juntar" la familia par alas fiestas de Navidad y Fin de año, y allí mataban algún novillo o vaca y algún "Chancho" ( aveces llegaban atener cerca de 400 Kg).
Con la carne se hacía chirizo, chorizo casero (seco), morcilla negra, morcilla blanca, "queso de pata", etc. 
     En la fiambrera, que nunca faltaba en las casas de campo, eran para proteger la de la mosca ademas la llenaban de sal gruesa (como charque) para conservarla por mas tiempo y fuera del alcance de las mosca.
     Así que par lasa fietas findeañeras mi tí "China" sacaba la "Vitrola" y la ponía debajo de un galpón que se usaba para guardar los carros, sulky (o Jardinera) y elementos de trabajo que usaban.
     Se armaba el bailongo y la Vitrola era a cuerda, así que mi mamá era la encargada de darle cuerda con una manivela lateral para que la música siga escuchandose normal y no con tanto wuwa, wuwa. Era como la Disc Jockey de la reunión familiar. Así pasabamos en familia, pero sólo era la familia de mi abuelo materno. Los otros abuelos, los paternos psaban en su quinta.
 
Otro recuerdo.
     Recuerdo que por años 64 o 65 mi abuelo nos regalo 2 novillos, uno para cada hermano", mamá los puso a "pastaje" en el campo del INTA" y cuando estaban mas crecidos los vendió a un matarife y con esa plata nos compro las primera cama con elastico, colchón de goma pluma y sabanas. ¡Eran nuevas!   Hasta ese momento teníamos con mi hermano unas camas cachirulas y con colchón de la lana. 
     Imaginensé la alegría que teníamos con mi hermano. Dormiamos como "gurí chico" solía decir mi madre. Ademas mamá les dejo la bosa de nylon qen que estaban "envasadas", esos nylon que traían cuando los colchones eran nuevos. Se los había dejado porque "los nenes se meaban todavía". Ja ja ja.

Abuelos maternos: María Ana Alvarez - Remigio Benitez

jueves, 29 de octubre de 2020

La Charita. Un cuento no leído - Mario Liand

  (Photoshop). 29 de octubre de 2020.

     Haciendo el Curso de Fotografía que ofrecía la Casa del Bicentenario Concordia, en 2019 quien impartía las clases era Carlos Contreras un fotografo con una inquietud mental muy superior a la media de fotografos que yo conocía en mi ciudad (Concordia). Sin embargo, no voy a desmerecer a ninguno de ellos porque tambien los hay muy buenos. Carlos tiene un ojo con la cámara que me ha hecho cambiar  la visión que yo tengo de mi propia ciudad porque hace unas imagenes increíbles y no es la cámara que usa, sino que es él, el que tiene el manejo de la cámara que seguramente lo fue consiguiendo con sus viajes. Él es de General Roca (Río Negro), creo que vivió en Las  Grutas (sobre el Mar Argentino, Oceano Atlantico). También estuvo en Europa por mas de 13 años.Tiene que haber leido mucho o por lo menos haberse contactado con otros fotógrafos de Viejo Continente y habrá incorporado la experiencia de cada encuentro y lectura a su propiavida. Las experiencias de la vida, las situaciones, los cambios de lugar van modificando la visión del mundo de cada persona.

     El día de la "salida fotográfrica" del grupo del "Curso de Fotografía" nos acompañò y orientó Pedro Paulino Bidal, quien conocé hace muchos años el lugar y a los actuales propietarios del predió que está de este lado de la vía.

    Yo viví una experiencia que me enseñó a ver a mi ciudad, a mi provincia de otra forma. Seré breve. El 1983 estaba por hacer Segundo año de Ingeniería en Alimentos (que nunca terminé) y mi madre mas que me opbligó a que vaya a trabajar con un amigo de la fruta a Río Negro. Fue en febrero de ese año. Finalmente accedí, debido a tantas insistencias de ella. Estuvimos allá en las chacras trabajando durante 2 meses. Decidimos el regreso a pricipios de abril y regresamos en tren desde la ciudad de Allen, en el Alto Valle del Río Negro, hasta Constitución que es la terminal ferroviaria desde el sur del pais. En Entre Ríos había inundaciones, incluso estaba cortado el Puente Zarate - Brazo Largo así que tuvimos que viajar por micro por Santa Fe (por el Tunel).

     Cuando el micro entró a recorrer los caminos entrerrianos, saliendo de Paraná, me maraville de ver las "leves ondulaciones entrerrianas con fragancia a limón" como decía el poeta entrerriano y que creo que fue Mastronardi quien escribió eso. Por primera vez me percaté lo que significaba el paisaje lleno de llanuras y algunas colinas de vez en cuando y los eucailptos que se recortaban en cada casa o en cada casco de estacia que se podían apreciar desde la ruta. Me maravillé de vivir en esta provincia. Por primera vez aprehendí la belleza de nuestros verdes. Y obvio que de mi hermosa ciudad de Concordia también.

     Yo creía que como vivía acá estaba tan acostumbrado a ver esas llanura, eucaliptos, montes, arroyos y todo eso era algo común para mí y no le daba importancia. No me percataba de la belleza de los paisajes de esta provincia litoraleña. 

     Todo esto es para explicar lo que supongo que le pasa a Carlos cada vez que pone el ojo en el paisaje de Concordia.

     Mientras se desarrollaba ese "Curso de Fotografía" Carlos Contreras comenzó a hacer salidas fotograficas a distintos lugares de la ciudad. Uno de ellos fue visitar en grupo el lugar conocido como "La Charita", una vieja construcción de fines de los años 1800 o cimienzos de 1900. No puedo encontrar mas datos sobre este lugar.

                                                           Foto: Susana Amiano.

      La foto que ilustra "Un cuento no leído" la saque ese día desde este lado, más allá de la vieja construcción está el Río Uruguay. 

     Se me ocurrió ilustrar la fotos con imagenes PNG que encontré en Internet pasra recrearme en mi mente un poco la vieja historia de esa mansión.

     Revisando la casona encontre´que una maraña de arbustos y enredades tapan lo que es el frente de la casa. El frente de la vivienda esta construída mirando hacia el Río Uruguay. Como hicieron con el Palacio San Carlos cuando lo construyeron. El frente del Castillo construido por el Conde De Machy mira hacia el Río Uruguay. ¿Porque construcciones de la época tienen su frente hacia el Río Uruguay? Simplemente, y haciendo historia, porque por aquellos años no existía el automovil, ni el tren, ni el micro de larga distancia ni los aviones. Así que la forma de salir hacia otras ciudades o salir hacia Buenos Aires era por agua, navegando por el Río Uruguay.


     La casas de "La Charita" a pocos metros hacia el Río tiene un sendero enmarcado por viejas palmeras de ambos lados del camino.


     Esta foto muestra una columna del pasillo (galería) de lo que sería el frente de la casa) mas a la derecha y que no se ve en la foto hay una escalera de material de cuatro, cinco o seis escalones que bajan al lo que debía haber sido el jardin del frente de la casa y que permitía caminar por sendero acompañados de palmeras que llega hasta el río como les conte antes.

     Así que me entusiasme con la idea de recrear un paisaje con personas, globos aerosticos, pandorga (cometa), un chico con globos, una pareja caminando, aves, etc. para hacerme una idea de como habrá sido la vida familiar allí en esa histórica casa. 

     Entre las ruinas de la casa y el campo donde hubiqué a las personas, cruzan las vias del ferrocarril que transitaba entre Concordia, Benito Legeren y creo que esa vía llegaba hasta Concepción del Uruguay. En la fotografía no se ven los rieles, pèro ubique allí una vieja locomotora, esas vias estan unos 3 metros o mas mas bajo que el campo.

     Me imaginó que las alegrias de la casa, las visitas, los familiares se ubicaban del otro lado de la casa, donde les digo que sería el frente. Pero como no "me avivé" de sacar fotos del otro lado, ni tampoco a la escalera hacia el frente, recreo todo en el campo de este lado de la via para  darle vida a esa casa con tantas historias escondidas allí.

     Asi que me debo otra visita a La Charita para completar las fotos que me faltaron. Ese libro abierto con todas las imagenes las hice mediante Photoshop.

     Cuando esa familia decidió construír esa casa no sé si existian lo globos aerostáticos, ni avión a chorro, ni si quiera se si existian los trenes en el lugar. Traté de recrear ese ambien para darle vida y un poquito de sentido a esa casa que supo ser de una familia prospera.

     Todo esto que cuento me generó aquel día de la "salida fotográfica" con el profesional Carlos Contreras que dicta el "Curso de Fotografía" de Casa del Bicentenario Concordia que ofrece ese curso y otros de forma libre y gratuita.

     Aprendiendo técnicas que se usan en fotografía y experimentar con trabajos que nos pide, ni siquiera trato de copiarlo y no quiero parecerme a él cuando tomo una fotografía. Quiero que mi interior se manifiesta de la forma que sea, pero que sea mi interior el que me muestre esa composición cuando miro por el visor de la cámara.

     Carlos Contreras es un profesional que lleva en el alma, en el espíritu, en los huesos, en el corazón, en el iris de su ojo y por eso logra hacer capturas, o recortes de esa realidad que él puede apreciar en esta ciudad. No me quiero parecer, por respeto infinito que le tengo y también por esa adamiración que siento por esa mochila que lleva sobre sus espaldas por su experiencia de vida. Cada foto que publica me deslumbra, me deja casi perplejo, me emociona. Me quedo un rato mirando cada foto. 

     Contemplando lo que quiere mostrar su interior, ¿que es lo que nos quiere mostrar? La bella ciudad que tenemos. De él aprendí que una foto en un día neblinoso puede ser maravillosa si sabes componerla, si sabes pararte en el lugar exacto. O buscarlo y encontrarlo con el ojo puesto en el visor de "tú camara" (o celular que tambien es válido) y mostrar esa inquietud que tiene el interior del que fotografía y que quiere mostrar a los ciudadanos a traves de las redes o de exposiciones, o solamente a amigos eso que captaste o ese momento aprehendido con tu bagaje de manifestaciones interiores. 

Escribo todo esto para que quede un registro de lo que significa este fotógrafo para la ciudad, para mucha gente que conoce y ve sus trabajos.

Muchas gracis por leer "Un cuento no leído" sobre La Charita que empezó con una compsición realizada con Photoshop y ahora expliqué aquí por que lo hice.

 Mario Liand. Concordia, 13 de noviembre de 2020. 07:00 a. m.

 

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